Los cuentos de Samanta Schweblin retoman la tradición del fantástico argentino para quedarse en el lado más perturbador y extraño de lo cotidiano. Recuerda así a las mejores narraciones de Silvina Ocampo. Su estilo, en cambio, posee el oficio del gótico sureño norteamericano al momento de crear atmósferas y lograr con una prosa directa un ritmo atrapante, difícil de abandonar hasta no saber qué es lo que ocurre con estos personajes solitarios, aislados y enfermizos. La estepa, la ruta y los pueblos de las afueras parecen escenarios propicios para desencadenar la incertidumbre y la violencia cotidiana. Allí es donde la civilización llega de los modos más salvajes, a desatar situaciones kafkianas o fantásticas. Sin embargo, ese universo no se queda en la vacilación sino que hurga en la certeza de un mundo peligroso que no duda en imponer su fuerza. Una violencia a veces sutil pero siempre certera. Aquí no hay fuerzas extrañas sino un devenir de la locura de lo mund...
Clases de Lengua y Literatura. Recursos para escribir. Reseñas y resúmenes.